"- Soy Ricardo.- sonrió el chico mirándome con ternura.
- - Ho-Hola. Me-me llamo Diana.-
- - Ya me di cuenta.- dijo soltando una carcajada que me hizo ponerme más
roja.- ¿Eres tartamuda… Diana?- dijo mi nombre lentamente, como saboreando cada
letra.
- - N-no.-traté de reírme.- Só-sólo cuando me pongo nerviosa. Y t-tener
sesenta ojos f-fijos en ti es un poco… eh… “intimidante” p-por decirlo.-
- - Yo tengo sólo dos, ¿también te pongo nerviosa?- Pensé que no era
posible llegar a estar de color púrpura, en ese momento me di cuenta de que sí
lo era.
- - No-no-no. Lo- lo que pa-pa.- apenas me di cuenta de que no podría
hilar más de tres letras, me resigné a dejar que pensara lo que quisiera. Él soltó una carcajada más mientras me miraba
con dulzura. Y no pude dejar que pensara cualquier cosa. Tomé rápidamente un
cuaderno de mi mochila, garabatee lo que pretendía decir y se lo mostré. Él se
rió. Era tan lindo. Sus ojos se veían tan como limpios, de un color tan puro.
- - Y… ¿Te gusta el colegio?- sonreí encogiéndome de hombros.- ¿Y el
curso?- puse los ojos en blanco y rogué para poder hablar.
- - M-más o menos. Todas las chicas
t-tienen cara de tener cerebrito de m-maní, y todos los hombres de p-pelota.-
se rió.
- - Eres simpática. Me caes bien.- sonrió.
- - Gracias. T-también me caes bien hasta a-ahora.-
- - Espero tener el honor de seguir haciéndolo.- sonrió con cara de chiste
antes de ponerse de pie e ir donde conversaba el muchacho con el que estaba
adelante y otros dos del grupo que conversaba temprano. Saqué mi Ipod y me distraje
maravillosamente con las canciones de Bad Religion. Apenas me di cuenta cuando
la profesora salía de la sala, y entraba otra, no mediría más de metro sesenta,
tenía cabello castaño corto, gafas enormes y ojos de búho. De repente Ricardo estaba otra vez sentado
al lado mío, sacando un cuaderno con el logo de Barcelona FC. De pronto dejó su
mano quieta sobre la mesa y se volteó a decirle algo a alguien, examiné
cuidadosamente con la vista su delicada y visiblemente suave mano. De pronto vi
que me estaba mirando con seriedad, me sonrojé y le sonreí fugazmente antes de
dedicarme a buscar mi cuaderno. Todo el curso trabajaba en silencio, pero como
varios estaban con audífonos, yo también me los dejé. No habíamos vuelto a cruzar palabra, hasta
poco antes de que terminara la hora. Me sacó un audífono de un tirón y se quedó
mirándome.
- - Eh… ¿Perdón?-
- - ¿Qué música escuchas?-
- - Eh…
Bueno… Mi banda favorita es Bad Religion.- vi una sombra de incredulidad en sus
diminutos ojos.- También me gusta The Killers, y The Strokes, y The Beatles, y Guns ‘s’ Roses, y
The Ramones- sonreí mientras decía todo eso con rapidez.
- - Vaya,
ya se te olvidó lo tartamuda.- se rió.- Escuchas buena música, quizás
demasiado… ¿No me estás mintiendo?-
- - ¿Qué
diablos ganaría mintiéndole sobre la música que escucho a alguien que conozco
hace menos de dos horas?-
- - Mmm…
Entonces si reviso tu Ipod encontraré todo lo que me dijiste.-
- - Y
mucho más.- refunfuñé indignada. Me puse el audífono e iba a volver a trabajar,
pero de alguna forma noté que me estaba mirando. Me lo quité sin mirarlo y
saqué mi Ipod del bolsillo con lentitud mientras despotricaba en contra de mi
nula fuerza de voluntad. Lo recibió con una sonrisa y se puso a juguetear
mientras se impresionaba un poco más con cada cosa que veía. Después de un rato
me miró.
- - Me
sorprendes.- sonrió.
- - ¡¿Cómo
te atreves a subestimarme?!- dije con exageradamente actuada indignación. Él
soltó una carcajada y me devolvió mi aparatito.
- -- Ahora
me siento casi orgulloso de caerte bien.- fruncí el ceño y traté de
concentrarme otro poco en las malditas funciones de X. De pronto fue recreo, saqué una revista de
mi mochila y me puse a hojearla lentamente mientras me comía una manzana.
Ricardo se había ido, pero ahora estaba de nuevo al lado mío mirándome
expectante. Lo miré con el ceño fruncido.
- -
¿Qué?
¿Tengo algo en la cara?- soltó una carcajada.
- -
¿Qué
revista es?-
- - ¿Qué
afán tienes por saber qué me gusta?-
- Es para saber si todo lo que te gusta está tan bueno
como tú.- dijo encogiéndose de hombros y saltando de la mesa donde se había
sentado al tiempo que yo volvía a ponerme púrpura. Guardé mi revista Rolling Stone debajo de la mesa y me
concentré un rato en mi manzana.
Llegaron tres niñas con sonrisas gigantes que me saludaron
eufóricamente.
- - Hola,
Di. ¿Podemos llamarte Di?- dijo una que tenía el cabello
ondulado castaño y largo, los ojos claros y la piel olivácea. Sonreí y me
encogí de hombros. Se rió. – Yo soy Cata. Ella es Ema.- señaló a una rubia muy
baja.- Y ella Marce.- dijo apuntando a una que me sonreía con alegría, de pelo
negro muy liso y ojos oscuros.
- - No te
dimos una bienvenida.- dijo Marcela.
- - Lo
sentimos.- corroboró la rubia. - Supongo que necesitas una introducción social
al curso.- sonrió casi con malicia.
- - Mira.
Contigo, somos dieciséis chicas y dieciséis chicos.-
- - Vaya
simetría, en mi otro colegio éramos veinte chicas y ocho muchachos.- suspiré,
Marcela se rió.
- - Bueno,
de las doce chicas a parte de nosotras, hay tres grupos. En uno están, Rafaela,
Ana y Gabriela, son todas presumidas y
arrogantes, son algo asó como “las populares”, yo no me metería con ellas.- me
dijo Catalina.- En otro están a las que
se les paró el reloj del crecimiento cerebral, que son Javiera, Fernanda,
Sofía, Blanca Nieves y Rocío.-
- -¿Blanca
Nieves?-
- - Las
cinco se creen princesitas de Disney, y como ella se llama Blanca aprovechamos
de usarlo en su contra.-
- -Vale.-
- - Y las
otras cuatro son simpáticas pero un poco… “cerradas”, digamos,
“exclusivas”. Vendrían siendo Cony,
Marianela, Natalia y Andrea.- dijo Marcela.
- -Vale,
me quedó todo claro.-
- -Bueno,
y los chicos.- sonrió Ema casi soñadora.- Son mitad y mitad. Guillermo, Daniel,
Ricardo, Joaquín, Felipe, Martín, Cristián y Marcos son los populares. Son
simpáticos y todos guapos y buenos para
el deporte.-
- - Lo
único malo es que tienen una leve inclinación por las prostitutas.- bufó Cata.
- - ¿Sociales
o de profesión?- las tres se rieron de que entendiera tan bien lo que quería decir.
- -Sociales.-
- - Bueno,
y el otro grupo son una sarta de nerds que pasa todo el día en el computador
y/o hablando de sus juegos. Y… A veces
jugando a la pelota. Vendrían siendo Sebastián, Marcelo, Alejandro, Miguel,
Juan Pablo, Andrés y Roberto.- Dijo Cata.
- - Se
les olvidó Ignacio.- Dijo Marcela.- Es algo así como un auto marginado. Es
simpático pera casi nunca habla con nadie. Es una especie de… “ermitaño”.-
- - Bueno,
y ahora la sección de cotilleos.- se rió Ema.- Hay que ponerla al tanto de las
parejas dentro del curso ¿o no? No se vaya a entusiasmar con alguno que esté
ocupado.- se volvió a reír. – Bien, te daremos la cátedra. - No son muchos.-
- - Felipe
sale con Marianela hace un par de años.-
- - Juan
Pablo con Javiera.-
- - ¿A
ella no se le había parado el reloj y eso?-
- -Sí,
menos cuando se trata de chicos.-
- -Marcelo
con Blanca Nieves y Martín conmigo.- sonrió contenta Ema.
- - Les
faltó Ricardo.- dijo Marcela. Fue como un balde de agua fría. Me había estado
coqueteando, ¿O era mi idea? ¡Y tenía novia!- Ricardo sale con Natalia.-
- - ¿No
habían terminado?-
- - No,
volvieron en San Valentín.- diría que entonces me cayó como una especie de tina
completa de agua del Ártico.
- - ¿Salen
o son novios?- me atreví a preguntar casi en un susurro.
- -Son
novios.- me respondió Marcela.- Hace años. Varios. Diría que tres.-
- -¿Desde
sexto básico?-
- -Sí,
eran muy amigos, y después simplemente empezaron a andar de la mano.-
- -Sí,
pero recién el año pasado empezaron a besuquearse frente a todo el mundo.-
- -Tú y
él ya parecen amigos, ¿hablaron un rato en matemáticas o no?- me reí poniéndome
un poco colorada.
- - No-no
somos así como amigos, pe-pero me cae bien.- dije con rapidez.- Y… De las súper
populares que dijeron, ¿ninguna tiene novio o salen con universitarios?- las
tres se rieron.
- - ¿Recuerdas
que te dije algo de las prostitutas sociales?- sonrió Catalina. Tocaron dos
campanadas ahora, las tres muchachas se pusieron de pie.
- - Un
gusto conocerte. Me caíste muy bien.- sonrió Marcela.
- A mí también.- dijo Catalina, y Ema asintió
sonriendo. "
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