Esta
historia no tiene un final feliz… Bueno,
tampoco tiene un final... Y tampoco es una historia… Hace un par de años vino a
mi ciudad mi banda favorita y toda eufórica fui a verlos. Desde los siete años
quería ir a ése concierto y no iba a perdérmelo por nada. Y llegó el día, mi papá me fue a buscar al
colegio, almorzamos, me di una ducha y fuimos al concierto. Recuerdo que me
compré una polera para el recital, era como rosa con líneas negras y naranjas,
fui con pantalones de mezclilla y dos coletas bajas. Estábamos sentados en platea cuando aún no
empezaba el concierto. Mi papá dijo de broma algo como “viniera un grupo de
tipos de dos metros y se nos pusiera adelante”. Y llegaron tres muchachos de,
si bien no dos metros, al menos metro ochenta. El chico que estaba al medio era
alto, tenía unos ojos azules enormes e infantiles, era rubio y se notaba que su
cabello era suave. Su piel era blanca y se veía tersa… Pero sólo pensé que
debía ser un hijito de papi de barrio rico y… y no pensé mucho más en él.
Hasta
que unos pocos minutos antes de que empezara el concierto miré hacia delante y
lo vi mirándome… Mirándome fijamente…. Con una atención tan particular… Me
hipnotizó… Fue como… Wow, no sabría decirlo…
Durante
todo el concierto estuvimos mirándonos… Él se daba vuelta y yo me quedaba
mirándolo…. Temblando de los nervios… Quería, necesitaba que me hablara, pero
me moría de miedo… Y cuando el recital
estaba a punto de terminar mi papá insistió en que nos fuéramos, toda la cancha
estaba drogada así que podía quedar algún problema, pero…. Yo no podía irme….
¿Si se decidía a hablarme? Pero tuve que irme…
Y… Y no dejé de pensar en unos cuantos días… Era tan feliz. Sentía,
presentía y estaba mil por ciento segura de que volvería a verlo y sería
perfecto, vi en sus ojos todo lo que podría necesitar saber… Me inventé
historias en la cabeza, sobre cómo nos encontrábamos, cómo nos
enamorábamos… Decidí que tenía que
ponerle un nombre… Dante tenía a Beatriz, yo lo bauticé Baltazar… (no esperaba
que se fuera a llamar así, era… una especie de personificación). Y mi ensueño terminó cuando le conté la
historia a una amiga y me echó todas las ilusiones por el suelo… Dijo que qué
pasaría si lo encontrara y no fuera como había esperado, si no lo encontraba… Y
quería, de verdad intenté mantener esas opciones fuera de mi cabeza… Yo IBA a
volver a verlo…
Y así…
Estuve un buen tiempo obsesionada con Baltazar…
Y aunque fuera muy en contra de todos mis principios, con la canción
“You’re Beautiful” de James Blunt, con la que lloraba a mares… Incluso hoy, a
dos años, lo recuerdo y sonrío… Pienso qué será de él, y en cómo sería si
alguna de las historias que inventé se hubiera cumplido…
Me
enamoré de la visión efímera de su rostro mal iluminado por los focos de un
concierto de punk… Hasta hoy puedo decir
que le tengo afecto… Y que espero encontrarlo algún día…