lunes, 14 de mayo de 2012

Baltazar


Esta historia no tiene un final feliz…  Bueno, tampoco tiene un final... Y tampoco es una historia… Hace un par de años vino a mi ciudad mi banda favorita y toda eufórica fui a verlos. Desde los siete años quería ir a ése concierto y no iba a perdérmelo por nada.   Y llegó el día, mi papá me fue a buscar al colegio, almorzamos, me di una ducha y fuimos al concierto. Recuerdo que me compré una polera para el recital, era como rosa con líneas negras y naranjas, fui con pantalones de mezclilla y dos coletas bajas.    Estábamos sentados en platea cuando aún no empezaba el concierto. Mi papá dijo de broma algo como “viniera un grupo de tipos de dos metros y se nos pusiera adelante”. Y llegaron tres muchachos de, si bien no dos metros, al menos metro ochenta. El chico que estaba al medio era alto, tenía unos ojos azules enormes e infantiles, era rubio y se notaba que su cabello era suave. Su piel era blanca y se veía tersa… Pero sólo pensé que debía ser un hijito de papi de barrio rico y… y no pensé mucho más en él.
Hasta que unos pocos minutos antes de que empezara el concierto miré hacia delante y lo vi mirándome… Mirándome fijamente…. Con una atención tan particular… Me hipnotizó… Fue como… Wow, no sabría decirlo…
Durante todo el concierto estuvimos mirándonos… Él se daba vuelta y yo me quedaba mirándolo…. Temblando de los nervios… Quería, necesitaba que me hablara, pero me moría de miedo…   Y cuando el recital estaba a punto de terminar mi papá insistió en que nos fuéramos, toda la cancha estaba drogada así que podía quedar algún problema, pero…. Yo no podía irme…. ¿Si se decidía a hablarme? Pero tuve que irme…  Y… Y no dejé de pensar en unos cuantos días… Era tan feliz. Sentía, presentía y estaba mil por ciento segura de que volvería a verlo y sería perfecto, vi en sus ojos todo lo que podría necesitar saber… Me inventé historias en la cabeza, sobre cómo nos encontrábamos, cómo nos enamorábamos…  Decidí que tenía que ponerle un nombre… Dante tenía a Beatriz, yo lo bauticé Baltazar… (no esperaba que se fuera a llamar así, era… una especie de personificación).   Y mi ensueño terminó cuando le conté la historia a una amiga y me echó todas las ilusiones por el suelo… Dijo que qué pasaría si lo encontrara y no fuera como había esperado, si no lo encontraba… Y quería, de verdad intenté mantener esas opciones fuera de mi cabeza… Yo IBA a volver a verlo…
Y así… Estuve un buen tiempo obsesionada con Baltazar…  Y aunque fuera muy en contra de todos mis principios, con la canción “You’re Beautiful” de James Blunt, con la que lloraba a mares… Incluso hoy, a dos años, lo recuerdo y sonrío… Pienso qué será de él, y en cómo sería si alguna de las historias que inventé se hubiera cumplido…
Me enamoré de la visión efímera de su rostro mal iluminado por los focos de un concierto de punk…  Hasta hoy puedo decir que le tengo afecto… Y que espero encontrarlo algún día…

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